WhatsApp Teléfono Llamar por teléfono Ubicación en Google Maps

Un hematoma subdural es una acumulación de sangre localizada entre la duramadre y la superficie del cerebro. Puede aparecer después de un traumatismo craneal, aunque también puede relacionarse con alteraciones de la coagulación, uso de determinados medicamentos u otras condiciones. Dependiendo de su evolución, puede clasificarse como agudo, subagudo o crónico. La gravedad varía según el tamaño del hematoma, la velocidad del sangrado, la presión ejercida sobre el cerebro y el estado general de la persona.

Hematoma subdural en CDMX: diagnóstico, tratamiento y seguimiento

Síntomas de un hematoma subdural

Los síntomas pueden aparecer inmediatamente después de un traumatismo o desarrollarse de forma progresiva durante varios días o semanas. Entre ellos se encuentran dolor de cabeza, somnolencia, confusión, alteraciones de la memoria, debilidad de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, problemas de equilibrio, vómitos, convulsiones y pérdida de conciencia. La intensidad y presentación de los síntomas pueden variar, especialmente en personas mayores.

Hematoma subdural como urgencia neurológica

Un hematoma subdural puede constituir una emergencia médica debido al riesgo de compresión cerebral y deterioro neurológico. Se debe acudir inmediatamente a un servicio de urgencias ante pérdida de conciencia, somnolencia progresiva, convulsiones, debilidad repentina, dificultad para hablar, confusión intensa, vómitos repetidos o dolor de cabeza severo después de un golpe. La evaluación temprana permite identificar la presencia del sangrado y determinar la necesidad de vigilancia o tratamiento.

Evaluación y diagnóstico del hematoma subdural

La evaluación puede incluir una entrevista clínica, exploración neurológica y revisión de antecedentes como traumatismos recientes, uso de medicamentos anticoagulantes o alteraciones de la coagulación. La tomografía de cráneo suele utilizarse para identificar la acumulación de sangre, su tamaño y el efecto sobre las estructuras cerebrales. En determinados casos también pueden solicitarse resonancia magnética, análisis de laboratorio u otros estudios.

Tratamiento del hematoma subdural

El tratamiento depende del tipo de hematoma, su tamaño, los síntomas y la condición clínica de la persona. Algunos hematomas pequeños y estables pueden manejarse mediante vigilancia, estudios de imagen y control neurológico. Cuando existe compresión cerebral, deterioro neurológico o aumento del sangrado, puede ser necesario evacuar la colección mediante drenaje, agujeros de trépano, craneotomía u otro procedimiento. La técnica se selecciona de acuerdo con las características de cada caso.

Cirugía para evacuar un hematoma subdural

La evacuación quirúrgica busca retirar la sangre acumulada y reducir la presión ejercida sobre el cerebro. En algunos hematomas crónicos pueden realizarse uno o más agujeros de trépano para drenar la colección. Los casos agudos, extensos o asociados con otros daños pueden requerir una craneotomía. Después del procedimiento puede colocarse temporalmente un sistema de drenaje y mantenerse vigilancia neurológica para evaluar la evolución.

Riesgos y posibles complicaciones

El hematoma subdural y su tratamiento pueden relacionarse con riesgos como deterioro neurológico, convulsiones, recurrencia del sangrado, infección, alteraciones de la conciencia y complicaciones asociadas con la anestesia. El nivel de riesgo depende del tamaño y tipo de hematoma, la edad, las enfermedades preexistentes, el uso de medicamentos y la rapidez con la que se reciba atención. Ningún tratamiento puede garantizar la recuperación completa ni eliminar todos los riesgos.

Hematoma subdural e hidrocefalia

La hidrocefalia no es una consecuencia habitual de todos los hematomas subdurales, pero algunas personas con traumatismos, hemorragias intracraneales u otras alteraciones neurológicas pueden presentar problemas en la circulación del líquido cefalorraquídeo. Cuando existe sospecha de hidrocefalia, se requieren estudios específicos para determinar su causa y tratamiento. El manejo debe establecerse de forma separada según los hallazgos clínicos y de imagen.

Recuperación después de un hematoma subdural

La recuperación depende del tipo de hematoma, el daño cerebral asociado, el tratamiento realizado y las condiciones generales de la persona. Algunas personas presentan una mejoría progresiva después del drenaje, mientras que otras pueden necesitar rehabilitación física, ocupacional, cognitiva o del lenguaje. El proceso puede incluir control del dolor, vigilancia de síntomas, ajuste de medicamentos y estudios de imagen.

Seguimiento y posibilidad de recurrencia

Después del tratamiento pueden indicarse consultas de seguimiento y estudios de imagen para comprobar la evolución. En algunos casos el hematoma puede reaparecer o acumularse nuevamente, especialmente cuando existen factores como edad avanzada, alteraciones de la coagulación o uso de determinados medicamentos. La frecuencia de los controles debe establecerse individualmente. No se deben suspender anticoagulantes, antiagregantes u otros tratamientos sin indicación médica.

Atención del hematoma subdural en CDMX

En CDMX existen servicios de salud con atención de urgencias, diagnóstico por imagen y tratamiento de enfermedades neurológicas. Ante síntomas compatibles con un hematoma subdural, la prioridad es acudir al servicio de urgencias más cercano. La información de esta página es general y no sustituye la evaluación presencial ni debe utilizarse para retrasar la atención médica.