La cirugía neurológica oncológica comprende diferentes procedimientos destinados al diagnóstico y tratamiento quirúrgico de tumores que afectan el cerebro, la médula espinal y otras estructuras del sistema nervioso. Dependiendo del tipo, tamaño y ubicación de la lesión, puede utilizarse microcirugía, neuronavegación, monitoreo neurofisiológico, endoscopia y otras técnicas de apoyo. La indicación debe establecerse de forma individual, considerando los posibles beneficios, riesgos y alternativas disponibles.

La evaluación de un tumor cerebral puede incluir estudios de imagen, análisis clínicos, valoración neurológica y revisión de los síntomas. En determinados casos también pueden solicitarse estudios funcionales, pruebas neuropsicológicas o evaluaciones de otras especialidades. La información obtenida permite determinar si la cirugía es necesaria, cuál puede ser el abordaje adecuado y si deben combinarse tratamientos como radioterapia, quimioterapia, terapias dirigidas o seguimiento mediante imágenes.
La cirugía de base de cráneo puede formar parte del tratamiento de lesiones localizadas cerca de nervios craneales, vasos sanguíneos, el tronco cerebral y otras estructuras delicadas. Estos procedimientos requieren una planificación detallada debido a la profundidad y complejidad anatómica de la zona. Dependiendo del caso, pueden emplearse abordajes microquirúrgicos, endoscópicos, endonasales o una combinación de técnicas.
Los procedimientos pueden apoyarse en microscopía quirúrgica, neuronavegación, ultrasonido intraoperatorio, monitoreo neurofisiológico, mapeo cerebral y técnicas de fluorescencia. En lesiones próximas a áreas relacionadas con el lenguaje, el movimiento u otras funciones importantes, puede considerarse el mapeo cortical o, en casos seleccionados, una craneotomía con evaluación funcional. La tecnología utilizada depende del diagnóstico, la localización del tumor y los recursos disponibles.
Algunos tumores de la hipófisis, la región selar o la base del cráneo pueden evaluarse para un abordaje endoscópico endonasal. Esta técnica utiliza las cavidades nasales como vía de acceso y puede evitar incisiones externas amplias en casos seleccionados. Sin embargo, no todos los tumores pueden tratarse mediante este procedimiento. La elección depende de la ubicación, extensión y relación de la lesión con nervios, vasos sanguíneos y otras estructuras.
Las metástasis cerebrales son lesiones originadas por un cáncer localizado inicialmente en otra parte del cuerpo. Su tratamiento puede incluir cirugía, radioterapia, radiocirugía, medicamentos o una combinación de alternativas. La cirugía puede considerarse cuando la lesión produce síntomas, genera presión sobre estructuras cercanas, requiere confirmación diagnóstica o puede retirarse con un nivel de riesgo aceptable. Cada caso debe analizarse considerando el estado general de la persona, la cantidad de lesiones y la enfermedad oncológica de origen.
Como toda intervención cerebral o de columna, la cirugía neurológica oncológica puede presentar riesgos. Estos pueden incluir sangrado, infección, complicaciones anestésicas, convulsiones, alteraciones neurológicas, fuga de líquido cefalorraquídeo y necesidad de procedimientos adicionales. Los riesgos específicos dependen del tipo de tumor, su ubicación, la técnica empleada y las condiciones generales de la persona. La planificación y el monitoreo buscan reducirlos, pero no pueden eliminarlos por completo.
La recuperación depende del diagnóstico, la extensión del procedimiento y la evolución postoperatoria. Después de la intervención puede requerirse vigilancia neurológica, control del dolor, estudios de imagen y ajuste de medicamentos. Algunas personas también pueden necesitar terapia física, ocupacional, del lenguaje o rehabilitación neuropsicológica. Los tiempos de hospitalización y reincorporación a las actividades deben establecerse de manera individual.
El seguimiento puede incluir consultas periódicas, estudios de imagen y valoración de la función neurológica. Dependiendo del diagnóstico, también pueden ser necesarios tratamientos complementarios y controles con otras áreas de atención. El objetivo es vigilar la evolución, identificar posibles cambios y atender efectos relacionados con la enfermedad o el tratamiento. La frecuencia de los controles depende de las características de cada caso.
En CDMX existen servicios de salud que realizan procedimientos relacionados con tumores cerebrales, médula espinal y base del cráneo. Antes de considerar una intervención, es necesario confirmar el diagnóstico, revisar los estudios disponibles y conocer las alternativas de tratamiento. La valoración debe proporcionar información clara sobre los objetivos del procedimiento, los posibles beneficios, los riesgos, las limitaciones y el seguimiento requerido.