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La cirugía de epilepsia comprende diferentes procedimientos destinados al tratamiento de algunos casos de epilepsia que no logran controlarse adecuadamente con medicamentos. Puede considerarse principalmente cuando las crisis se originan en una zona identificable del cerebro y existe la posibilidad de tratarla sin afectar funciones neurológicas importantes. Antes de indicar una intervención, se requiere una evaluación individual que permita conocer el tipo de epilepsia, la frecuencia de las crisis, los tratamientos utilizados y la posible ubicación del foco epiléptico.

Cirugía de epilepsia en CDMX: evaluación, tratamiento y seguimiento

Técnicas utilizadas en la cirugía de epilepsia

El tratamiento quirúrgico puede incluir resecciones focales, lobectomía temporal, resecciones extratemporales, callosotomía y otros procedimientos seleccionados según las características de cada caso. También pueden emplearse técnicas de estimulación neurológica cuando la resección del foco no es posible o no resulta conveniente. Los procedimientos pueden apoyarse en neuronavegación, monitoreo neurofisiológico, mapeo cerebral y estudios de imagen. La técnica adecuada depende de la localización de las crisis, los riesgos identificados y los objetivos del tratamiento.

Posibles beneficios de la cirugía de epilepsia

En casos seleccionados, la cirugía puede contribuir a reducir la frecuencia o intensidad de las crisis y mejorar determinados aspectos de la calidad de vida. Algunas personas pueden alcanzar un mayor control de la epilepsia, mientras que otras continúan presentando crisis y requieren tratamiento adicional. La cirugía no garantiza la eliminación completa de las crisis ni implica necesariamente la suspensión de los medicamentos. Cualquier modificación del tratamiento farmacológico debe realizarse de forma gradual y bajo seguimiento neurológico.

Evaluación prequirúrgica para cirugía de epilepsia

La evaluación previa puede incluir videoelectroencefalograma, resonancia magnética, estudios funcionales, pruebas neuropsicológicas y otros procedimientos destinados a localizar el origen de las crisis. En determinados casos pueden solicitarse tomografía por emisión de positrones, tomografía computarizada por emisión de fotón único o registros intracraneales. Los resultados deben analizarse de forma integral para determinar si existe una opción quirúrgica y valorar la relación entre los posibles beneficios y riesgos.

Riesgos y resultados de la cirugía de epilepsia

Como toda intervención, la cirugía de epilepsia puede presentar riesgos como sangrado, infección, complicaciones anestésicas, alteraciones de la memoria, cambios en el lenguaje, dificultades motoras u otros déficits neurológicos. El tipo y nivel de riesgo dependen de la zona cerebral involucrada, el procedimiento realizado y el estado general de la persona. La planificación mediante estudios de imagen, mapeo cerebral y monitoreo intraoperatorio busca reducir estos riesgos, pero no puede eliminarlos por completo.

Recuperación y seguimiento después de la cirugía de epilepsia

La recuperación depende del procedimiento realizado, la evolución postoperatoria y las condiciones generales de la persona. Después de la intervención puede requerirse vigilancia hospitalaria, control del dolor, estudios de imagen y seguimiento neurológico. En algunos casos también puede indicarse rehabilitación física, terapia ocupacional, atención neuropsicológica o apoyo para el lenguaje. Los controles posteriores permiten evaluar la frecuencia de las crisis, ajustar los medicamentos y supervisar la recuperación.