La cirugía endoscópica endonasal y la endoneurocirugía comprenden técnicas que permiten acceder a determinadas zonas de la base del cráneo y del sistema nervioso mediante instrumentos endoscópicos. En algunos procedimientos se utiliza la vía nasal como acceso natural, lo que puede evitar incisiones externas amplias. Estas técnicas pueden considerarse para tratar lesiones localizadas en regiones profundas del cráneo, siempre que su ubicación, tamaño y relación con estructuras cercanas permitan este tipo de abordaje.

En casos seleccionados, el abordaje endoscópico endonasal puede permitir el acceso a determinadas lesiones sin realizar una craneotomía convencional. También puede reducir la manipulación de algunos tejidos y evitar cicatrices externas visibles. Sin embargo, los posibles beneficios dependen del diagnóstico, la extensión de la lesión, la técnica empleada y la condición clínica de la persona. Ningún procedimiento quirúrgico está libre de riesgos ni puede garantizar una recuperación determinada.
Estas técnicas pueden formar parte del tratamiento de adenomas hipofisarios, craneofaringiomas, cordomas, algunas lesiones de la región selar o paraselar, ciertos meningiomas y fístulas de líquido cefalorraquídeo. También pueden utilizarse en determinados procedimientos relacionados con la base del cráneo. La elección del abordaje depende de la anatomía, la ubicación de la lesión, su relación con vasos sanguíneos y nervios, así como de los objetivos del tratamiento.
La preparación puede incluir una evaluación neurológica, estudios de imagen, análisis de laboratorio y valoración anestésica. Dependiendo del diagnóstico, también pueden requerirse evaluaciones complementarias relacionadas con la visión, la función hormonal o las estructuras nasales. La planificación suele considerar la vía de acceso, la extensión del procedimiento y la posible reconstrucción de la base del cráneo. También deben revisarse los antecedentes clínicos, medicamentos utilizados y posibles alternativas de tratamiento.
La recuperación varía según el tipo de lesión, la extensión del procedimiento, el estado general de la persona y la evolución posterior. Después de la intervención puede requerirse vigilancia neurológica, control del dolor, cuidados nasales y estudios de imagen. También pueden indicarse restricciones temporales para evitar esfuerzos, levantar peso o realizar determinadas actividades. El tiempo de hospitalización y reincorporación a la rutina debe establecerse de forma individual.
En CDMX existen servicios de salud que realizan procedimientos endoscópicos relacionados con la base del cráneo y otras áreas de la cirugía neurológica. Antes de considerar una intervención, es necesario confirmar el diagnóstico y valorar si la lesión puede abordarse de forma segura mediante la vía endonasal. La decisión debe incluir una explicación de los posibles beneficios, riesgos, limitaciones, alternativas y cuidados posteriores.