La cirugía cerebrovascular es un área de la neurocirugía dedicada al diagnóstico y tratamiento de enfermedades que afectan los vasos sanguíneos del cerebro, como aneurismas, malformaciones arteriovenosas, fístulas durales y determinadas hemorragias. En CDMX pueden emplearse recursos de cirugía neurológica moderna, como navegación intraoperatoria, microscopía especializada y monitoreo neurofisiológico. Estas herramientas ayudan a planificar y realizar procedimientos con mayor precisión, de acuerdo con las características clínicas de cada caso. La valoración individual permite determinar la técnica y el tipo de atención más adecuados.

El tratamiento de los aneurismas cerebrales puede incluir clipaje microquirúrgico, procedimientos endovasculares u otras estrategias seleccionadas según la ubicación, el tamaño y las características de la lesión. La cirugía neurológica moderna incorpora herramientas de planificación por imágenes, visualización tridimensional y control intraoperatorio que pueden contribuir a comprobar el resultado del procedimiento. La elección del abordaje requiere una evaluación completa, ya que no todos los aneurismas se tratan de la misma manera.
Las malformaciones arteriovenosas cerebrales son conexiones anormales entre arterias y venas que requieren una valoración especializada. Su manejo puede integrar cirugía, embolización, radiocirugía o una combinación de procedimientos. Para planificar el tratamiento pueden utilizarse estudios como angiografía, resonancia magnética, angiorresonancia y tractografía. Durante determinados procedimientos también pueden emplearse sistemas de fluorescencia, ecografía Doppler intraoperatoria y otras herramientas de apoyo para identificar los vasos relacionados con la lesión y proteger las estructuras neurológicas cercanas.
La hemorragia subaracnoidea causada por la ruptura de un aneurisma constituye una emergencia médica que requiere valoración inmediata. El tratamiento puede incluir clipaje microquirúrgico o técnicas endovasculares, además de vigilancia neurológica y manejo hospitalario de posibles complicaciones. La rapidez de la evaluación y la selección oportuna del tratamiento pueden influir en el pronóstico. Ante una cefalea súbita e intensa, pérdida de conciencia, convulsiones o alteraciones neurológicas, se debe acudir de inmediato a un servicio de urgencias.
Las malformaciones cavernosas, también conocidas como cavernomas, pueden asociarse con hemorragias, convulsiones u otros síntomas neurológicos. Cuando está indicado un tratamiento quirúrgico, pueden utilizarse herramientas como neuronavegación, ultrasonido intraoperatorio y mapeo cortical o subcortical. Estos recursos ayudan a localizar la lesión y a planificar el acceso quirúrgico procurando preservar las áreas relacionadas con el lenguaje, la sensibilidad y el movimiento. La indicación depende de los síntomas, la localización y los antecedentes clínicos de cada caso.
La recuperación posterior a una cirugía cerebrovascular depende del diagnóstico, el procedimiento realizado, el estado general de la persona y la presencia de complicaciones. El manejo puede incluir cuidados hospitalarios, control neurológico, movilización progresiva, rehabilitación física, terapia del lenguaje, apoyo cognitivo y seguimiento médico. En algunos casos, parte del control posterior puede complementarse mediante telemedicina. Los tiempos de recuperación deben establecerse de manera individual y pueden variar ampliamente entre pacientes.